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La sesshin zen es el retiro intensivo de meditación propio de la Vía del Zen

La sesshin es el retiro intensivo de meditación propio de la Vía del Zen. Durante unos días, los practicantes dejan de lado las preocupaciones cotidianas para dedicarse por completo al zazen, al silencio y a la vida comunitaria. Esta experiencia permite descubrir una forma de existencia más sencilla, libre y auténtica. Esta profundidad se refleja plenamente en la práctica de la sesshin zen tradicional.

¿Qué es una sesshin en el Zen?

La Sesshin o retiro zen, como el que realizamos en Lluçà, es una oportunidad única para sumergirse por completo en la práctica del Zen. Esta experiencia integra la meditación sentada y la atención plena, permitiéndonos vivir durante unos días como los budas que somos por naturaleza. Todos los que participamos, compaginamos esta práctica del Zen con una vida cotidiana llena de obligaciones y compromisos.

Antiguamente, quienes deseaban seguir seriamente la Vía del Budismo Zen abandonaban el hogar y se convertían en monjes mendicantes, dejando atrás las obligaciones y compromisos mundanos. Dedicaban cuerpo y mente por completo a la Vía del Zen hasta alcanzar una vida en armonía y despertar a la verdadera realidad de la existencia. En este contexto, el retiro conocido como sesshin zen tenía una importancia fundamental.

Abandonar el hogar sin huir del mundo

Los practicantes zen de hoy creemos firmemente que es posible realizar la Vía sin abandonar literalmente el hogar ni romper de manera drástica con todas nuestras obligaciones y compromisos. Sabemos que es más difícil, pero precisamente por eso podemos hacerlo aquí y ahora. Podemos compartir esta práctica con las personas que nos rodean, y esa influencia se extenderá cada vez más. Los seguidores del Zen practicamos en armonía con la vida cotidiana. A esto lo llamamos la Vía del Bodhisattva. La sesshin zen nos ayuda a descubrir esta nueva manera de vivir el compromiso con el mundo.

Aunque no sea necesario romper radicalmente con todo, sí conviene que, cuando nos sentamos a meditar, dejemos a un lado todas las preocupaciones y nos entreguemos con cuerpo y mente a la práctica. Tanto en la meditación diaria como cuando llega el momento de participar en un retiro, debemos ser capaces de dejar temporalmente nuestras obligaciones para dedicarnos plenamente a seguir la Vía del Zen.

Dejar atrás «mis cosas»

Dejar de pensar en «yo y mis cosas» para pensar en la comunidad, inscribirse en el retiro con antelación y colaborar en las tareas de organización. Si actuamos así, somos como los budas, capaces de abandonar el hogar, aunque solo sea durante unos días. Compartimos el mismo espíritu y nuestra práctica es la misma práctica que la suya. Ese es el espíritu que se cultiva en una sesshin zen.

Los obstáculos del ego

Ahora bien, si deseáis liberar vuestra mente, ¿por qué no os decidís? ¿Es acaso el fuerte apego a «mis cosas»? ¿Es el miedo a perder el mundo construido por el ego? ¿O tal vez el sentimiento de ser imprescindibles en el trabajo, en la familia o donde sea? ¿No es precisamente ese el hogar que debemos aprender a abandonar temporalmente: el hogar construido por el miedo a perder nuestro mundo? En realidad, una sesshin zen es una excelente oportunidad para reconocer y trascender esos obstáculos.

Sesshin Zen: una vida auténtica

Seguir la Vía del Zen, tal como la practicamos hoy, consiste en salir del caparazón del mundo del ego y realizar una vida auténtica, a la altura del nacimiento y de la muerte. Es ir más allá de los miles de «mis cosas» y alcanzar así la inconcebible libertad de la mente de Buda. Es aquí donde el poder de una sesshin zen se manifiesta con mayor fuerza.

En el Zen, una sesshin no es una evasión de la vida. Es una forma de regresar a ella con una mirada más clara. Durante unos días dejamos atrás el personaje que creemos ser y descubrimos que, bajo todas nuestras preocupaciones, siempre existe una mente libre y despierta. Esa es la vida auténtica que el Zen nos invita a vivir.

Lluís Nansen