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Después de que el Buda preguntara a Mahakashyapa sobre la Bodhicitta, este dijo: «La mente despierta y la mente que aspira a despertar primero a los demás son indistinguibles. Pero la mente que aspira a despertar a los demás es más difícil de encontrar. Me prosterno ante la mente que aspira a despertar primero a los demás».

Bodhicitta, la mente que aspira a despertar primero a los demás

Kashyapa habla de lo que en sánscrito se denomina Bodhicitta, y en japonés Bodaishin, la mente que aspira a despertar a los demás antes que a uno mismo. Como enseña el Buda en el Sutra del Loto, desarrollar y hacer crecer esta Bodhicitta es fundamental para el despertar completo, indispensable para liberarnos de raíz de todos los sufrimientos.

Si solo nos esforzamos en practicar para nuestro propio beneficio y bienestar personal, por mucho que nos esforcemos, por mucho que purifiquemos nuestro cuerpo y nuestra mente, no estaremos haciendo otra cosa que alimentar la idea de un yo ilusorio, como si existiera un yo que pudiera despertar solo, que pudiera disfrutar solo de la felicidad. Pero resulta que creer en el yo ilusorio, mantener una forma egoísta de funcionar de nuestra mente, es precisamente el obstáculo que nos impide despertar completamente, la raíz de todo nuestro sufrimiento.

Bodaishin en la tradición zen

Por eso todos los grandes maestros de nuestra tradición zen se han esforzado tanto en enseñar a desarrollar y hacer crecer la bodaishin, el espíritu de despertar primero a los demás, porque esta es la manera de trascender el yo y despertar completamente con todos los seres.

¿Y cómo podemos desarrollar la bodhicitta? ¿Qué cosas concretas podemos hacer? Para desarrollar la bodaishin no es necesario recitar ningún mantra mágico ni adquirir ningún conocimiento secreto. Es muy sencillo: todo lo que hay que hacer es practicar con los demás.

Practicar con los demás

Practicar con los demás, como hacemos en el dojo los siete días de la semana. O practicar en la sesshin, el retiro zen, como haremos en junio y en agosto. Así se desarrolla la bodhicitta. Implica cosas tan insignificantes como tener que dejar de lado algo personal para venir a meditar con los demás; o aceptar las imperfecciones de los demás y las nuestras, y sentarnos juntos. Son estas pequeñas cosas las que hacen crecer la bodaishin.

El camino del Zen, el camino de la meditación, es un camino que solo podemos recorrer juntos. Aunque cada uno de nosotros tenga su propia vida, sus ocupaciones, su familia, solo podemos realizar completamente esta Vía si la realizamos juntos.

Es el Gran Vehículo, la comunidad de meditadores de la que formamos parte. Proteger esta comunidad, ayudar a impulsar este Gran Vehículo, es también desarrollar y hacer crecer la bodhicitta.

Proteger la comunidad es proteger el dojo y sus actividades, apoyarlo económicamente con nuestra aportación mensual y mantenerla incluso cuando pasamos unos meses sin venir, o si vivimos lejos y venimos con poca frecuencia. Mantener este apoyo pensando en los demás, para que encuentren un lugar donde meditar, como nosotros lo hemos encontrado, es también desarrollar y hacer crecer la bodhicitta.

En definitiva, todo lo que podamos dar para la práctica de los demás, especialmente si lo que damos somos nosotros mismos, hace crecer enormemente este espíritu del despertar que compartimos con todos los seres.

Lluís Nansen
Autor de Dharma Zen, el ojo de la maravillosa revelación, ediciones invisibles