¿Cómo podría una gota de agua sentir soledad en medio del océano? Decía Kodo Sawaki que nuestra existencia es como una burbuja de espuma, temblorosa y efímera. En definitiva, no somos más que una gota de agua en medio del océano y, a pesar de ello, nos sentimos solos. En medio de la inmensidad de la que formamos parte, nos sentimos solos. ¿Por qué nos sentimos solos?
El sentimiento de soledad se extiende irremediablemente en una sociedad donde predominan los valores del egoísmo y el individualismo. La influencia de una cultura egoísta hace que las personas se relacionen esperando obtener de los demás más de lo que ellas mismas dan. Y no se dan cuenta de que esto está directamente relacionado con el sentimiento de incomprensión y de soledad. Exigen a los demás lo que no se exigen a sí mismas. Esperan que los demás hagan lo que podrían hacer ellas mismas.
La soledad del yo ilusorio
Así nace la ilusión de un yo solitario, un yo en oposición a los demás. Así aparece el sentimiento de soledad. En cambio, cuando abandonamos esta actitud egoísta, actuamos de manera altruista y nos dedicamos a dar a los demás más de lo que recibimos, cuando damos sin esperar nada a cambio, cuando nuestra vida está dedicada a ayudar y a cuidar de los seres, dejamos de sentirnos solos. El sentimiento de soledad se disuelve en la inmensa alegría de hacer felices a los demás.
La soledad no es más que la sombra del ego. La soledad es una ilusión. Como también lo es el yo ilusorio que la sostiene. El sentimiento de soledad no es más que la consecuencia de esta visión confusa del mundo y, por tanto, no debemos convertirlo en el eje central de nuestra vida ni darle un valor sustancial que no tiene.
El sentimiento de soledad es una oportunidad para darnos cuenta de nuestras formas egoístas de funcionar; es una oportunidad para despertar de la ilusión del yo solitario y abrir nuestro corazón a todos los seres sensibles. ¿Cómo podemos sentirnos solos cuando a nuestro alrededor hay tantos seres a los que podemos ayudar, tantos seres que sufren en soledad y a los que podemos acompañar hacia la inconcebible libertad del no-yo, de la solidaridad y del altruismo? ¿A qué esperamos para despertar de la pesadilla del egoísmo y fundirnos gozosamente con todos los seres del Universo?

