centenari gaudi

En 2026 conmemoramos el centenario de la muerte de Antonio Gaudí, una de las figuras más destacadas de la arquitectura catalana. Para nosotros, esta conmemoración tiene un significado especial. El 7 de junio de 1926, Gaudí fue atropellado en el cruce de la Gran Via de les Corts Catalanes con la calle Bailèn. És justo delante de donde hoy se encuentra el Temple Zen de la Gran Via, también conocido como Centro de Meditación Zen Kannon.

La obra de Antonio Gaudí

Este lugar forma parte de la memoria de la ciudad. Un espacio de tránsito cotidiano que, cien años después, continúa inspirándonos. No tanto por el accidente que allí tuvo lugar, sino por lo que representa la vida y la obra de Gaudí: su dedicación perseverante a una obra que trascendía los intereses individuales y que fue construida al servicio de las generaciones futuras.

La construcción de la Sagrada Familia es inseparable de la historia de sus donativos. Antonio Gaudí asumió la dirección de un templo que se financiaba principalmente gracias a las aportaciones voluntarias de miles de personas. Durante décadas, la obra avanzó lentamente, sostenida por la confianza, la generosidad y la perseverancia de todo un pueblo. El propio arquitecto sabía que no vería terminada su obra, pero continuó trabajando en ella con total entrega.

Recuerdo que en la escuela nos explicaban que el templo de la Sagrada Familia avanzaba lentamente porque Antonio Gaudí había querido que se construyera únicamente con donativos. Era algo que me impresionaba y me abría los ojos a un mundo diferente de la efervescencia consumista de los años setenta. Más tarde supe que incluso el propio Gaudí iba de puerta en puerta solicitando donativos. Quería que el templo surgiera del pueblo, de la gente, de los vecinos, de los hombres y mujeres que nacían y morían a su alrededor. Gaudí fue mucho más que un arquitecto genial.

El templo zen de la Gran Via

Salvando todas las distancias, la historia del Templo Zen Kannon es también la historia de un proyecto colectivo. Cuando nuestra comunidad adquirió el espacio de la Gran Via, comenzó una tarea de transformación que solo fue posible gracias a los donativos de los practicantes y al trabajo voluntario de muchas personas.

Durante meses, miembros de la sangha dedicaron fines de semana, vacaciones y horas libres a rehabilitar el local. Se levantaron paredes, se repararon techos, se pintaron salas, se instalaron suelos, se construyeron altares y se adecuaron los espacios para la práctica de la meditación. Cada uno de estos gestos, por pequeño que fuera, contribuía a dar forma a una obra común.

La práctica del Zen nos enseña que no existe separación entre la meditación y la acción. El trabajo realizado para construir el templo forma parte del mismo Camino. Colocar una piedra, barrer el suelo o pintar una pared se convierten en expresiones del espíritu de cooperación y de servicio a los demás.

La perfección de dar

Por ello, inspirados por la celebración del centenario de Antonio Gaudí, recordamos con gratitud a todas las personas que han contribuido a hacer posible el Templo Zen Kannon. Del mismo modo que las grandes obras no nacen del esfuerzo de un solo individuo, sino de la participación de muchas manos y muchos corazones, nuestro templo es también el fruto de la generosidad continuada de la comunidad.

Cien años después de la muerte de Antonio Gaudí, su vida sigue recordándonos que las obras más valiosas son aquellas que se construyen con paciencia, dedicación y espíritu de servicio. Son valores que también sustentan la práctica del Zen y que continúan vivos en cada sesión de meditación que tiene lugar en el Templo Zen de la Gran Via.

En mi infancia quedé impresionado por la obra y el espíritu de Antonio Gaudí. Ahora me doy cuenta de cuánto me ha influido. Cuando hace unos meses descubrimos que había caído delante del dojo, me sentí profundamente conmovido. Estoy seguro de que alguna semilla, alguna chispa de su espíritu, ha permanecido aquí para seguir construyendo templos en nuestros corazones.

Nansen

Placa conmemorativa en recuerdo de Antonio Gaudí

El Ayuntamiento de Barcelona anuncia en su web que el domingo 7 de junio se descubrirá una placa conmemorativa frente al número 665 de la Gran Via. Es una buena noticia porque la iniciativa partió de nosotros. Poco después de llegar al número 665 de la Gran Via, Natàlia, historiadora del arte, descubrió que el accidente de Antonio Gaudí se había producido precisamente allí. Hace un año propusimos a Coreixample que solicitara una placa conmemorativa. Y así ha sido: por un lado, la actuación excepcional del equipo de Coreixample y, por otro, el consenso de todas las partes, han hecho posible que la placa llegue a este lugar. Será un acto público en plena calle y todos estamos invitados.

Esta es la noticia:
Barcelona. Distrito del Eixample.
02/06/2026 – 13:52 h · Urbanismo e infraestructuras.
Una placa conmemorativa recordará el lugar donde Antoni Gaudí fue atropellado.
Con motivo del centenario de la muerte del arquitecto, el domingo 7 de junio, a las 18:00 h, tendrá lugar el acto de inauguración de una placa conmemorativa en la mediana central de la Gran Via de les Corts Catalanes, frente al número 665, lugar donde Antonio Gaudí fue atropellado por un tranvía.

Meditación en la calle en su memoria

Antes de este acto oficial, el mismo domingo 7 de junio a las 10:30 de la mañana, realizaremos una meditación en la calle en memoria de Antonio Gaudí, en el mismo lugar donde fue atropellado. La participación es libre y abierta a todo el mundo. Quien lo desee puede traer flores. Más información en la convocatoria de la meditación en la calle del centenario de Gaudí.